Friday, 26 March 2010

Códigos elaborado y restringido y su relación con lo abstracto y lo concreto

...acerca de un par de cuestiones que mencioné en la charla en el CSIC: (a) sobre la diferencia del lexical probing entre conceptos cotidianos y conceptos científicos, referido a la charla de T. B. y en el simposio sobre (b) la cuestión de las emociones y el reconocimiento léxico, en la charla de G., en un estudio de Bernstein de 1962, llamado 'Linguistic codes, hesitation phenomena and intelligence', Bernstein prueba que en un sistema elaborado (por ejemplo el de cierto campo semántico de una disciplina en particular, supongamos teología, historia o física cuántica) "the speech system requires more complex planning than in the case of a restricted code" (por ejemplo, el que está relacionado con los conceptos cotidianos: casa, cuchara, tenedor, juguetes, ángel de la guarda). En otras palabras, si uno debe producir actos de habla en un código elaborado y no se está citando a sí mismo, tiende a dudar (hesitate) más que si uno está produciendo actos de habla en un código restringido. Mi conjetura es que no sólo habrá más duda al hablar sino al reconocer el léxico también, especialmente si el léxico va empotrado en un enunciado concreto.

Ahora bien, la distinción abstracto-concreto sigue pareciéndome poco apropiada por cuanto lo importante no es cuán abstracto o concreto un término es sino si éste ha sido aprendido en un código restringido o en uno elaborado o si el léxico es producido o no según tal o cual código. Yo puedo decir (a) "ayer le recé a mi ángel de la guarda en el dormitorio porque me dio miedo la oscuridad", lo cual es muy de código restringido, y puedo decir (b) "El primer Concilio Vaticano confirmó que los ángeles son mensajeros de Dios, sin referirse específica ni necesariamente a su origen", ejemplo de código elaborado. Bernstein probó que los hablantes tardan más tiempo en producir un enunciado tipo (b) que uno tipo (a). Es el ángel de (a) tan abstracto como los ángeles de (b), pues sí. Pero ese no es el punto. De partida, un enunciado del tipo (b) puede requerir una estructura sintáctica más compleja, más alejada del habla coloquial, que quizá sea más difícil de reconocer.

En el código restringido, el contexto es ampliamente compartido por los hablantes. En el código elaborado, el contexto no es tan claro. De hecho, un enunciado es mucho más impredecible sintácticamente, según lo prueba Bernstein. Por último está el factor de confounding. Si hago un probing con "ángel", me puedo ir al ángel de la guarda, al ángel caído o a Ángel, que es el nombre de mi padre. En cambio si pongo "iridio", que es un término concreto, pero que no se usa en el lenguaje coloquial sino que suele ser parte de un código elaborado, no tengo muchas opciones. Puedo decir que mi cama está hecha de iridio, pero no tiene mucho sentido. Iridio es un término concreto, pero que no va a ser parte de un enunciado regido por un código restringido. A grandes rasgos y con algunas excepciones, unas palabras remiten a la infancia, otras a la juventud, sobre todo escolar, otras a la edad madura, universitaria y profesional, por ejemplo. Todas etapas en que aprendimos a hablar, escribir, escuchar y escribir de manera distinta. Bookmark and Share

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